Santander, 4 de noviembre de 2026. USO Cantabria considera que los datos del paro correspondientes a octubre vuelven a poner de manifiesto las debilidades estructurales del mercado laboral regional, excesivamente dependiente de los servicios y de actividades estacionales, con salarios bajos y escasa capacidad para generar empleo estable y de calidad.

Octubre concluyó con 27.810 personas desempleadas, 556 más que en septiembre (+2,04%), un incremento superior al registrado en el conjunto de España (+1,81%). En términos interanuales, el desempleo apenas disminuye en 21 personas (-0,08%), frente a una reducción nacional del 0,86%.

Estos datos contrastan con la evolución de la afiliación media a la Seguridad Social, que alcanza las 242.780 personas, lo que representa 825 afiliados menos que en septiembre (-0,34%), pero 5.564 más que en octubre de 2025 (+2,35%).

Para USO, esta evolución evidencia una paradoja: Cantabria aumenta su número de trabajadores afiliados, pero prácticamente no consigue reducir el desempleo respecto al año anterior.

Una parte de esta realidad debe analizarse teniendo en cuenta el crecimiento de la población en edad de trabajar, impulsado por la llegada de población inmigrante. Sin embargo, el aumento de la población activa también exige una mayor capacidad de creación de empleo para que el crecimiento económico se traduzca en una reducción efectiva del paro.

USO advierte, además, de que tener más afiliados no significa necesariamente disponer de mejores empleos. Los bajos salarios, la discontinuidad de muchas relaciones laborales y la pérdida de poder adquisitivo siguen condicionando la realidad de miles de trabajadores cántabros.

A ello se añade la situación de los trabajadores fijos discontinuos en periodos de inactividad, que no aparecen reflejados en las cifras oficiales del paro registrado por la negativa del ministerio de Yolanda Díaz, lo que obliga a interpretar estos indicadores con máxima cautela.

Cantabria no puede conformarse con aumentar la afiliación mientras el desempleo permanece prácticamente estancado y muchos trabajadores siguen sin poder vivir dignamente de su salario.

El verdadero éxito del mercado laboral no debe medirse únicamente por cuántas personas trabajan, sino por la calidad del empleo y las condiciones de vida que ese trabajo proporciona.

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