Santander a 28 de julio de 2026.- Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA)
del segundo trimestre de 2026 reflejan una mejora discreta del empleo respecto al
trimestre anterior, un comportamiento que responde a la dinámica habitual del mercado
laboral cántabro con la llegada del verano y el impulso de la actividad turística.
El ligero incremento de la ocupación está directamente ligado al crecimiento del sector
servicios, favorecido por el aumento del consumo y por el inicio de la temporada
turística. Sin embargo, este comportamiento no supone una mejora estructural del
mercado laboral, sino la repetición de un modelo económico excesivamente dependiente
de la estacionalidad.

Si se analizan los datos en comparación con el mismo trimestre del año anterior, la
realidad es menos favorable. La tasa de actividad desciende dos centésimas y se sitúa
en el 55,57 %, un dato que evidencia el estancamiento de la economía regional y su
limitada capacidad para incorporar de forma estable a más personas al mercado de
trabajo.

Durante el último año la población mayor de 16 años aumentó en 5.900 personas,
mientras que la población activa creció en 3.200. Para USO Cantabria, esta evolución
responde principalmente al aumento de la población inmigrante, que compensa la
pérdida de población autóctona y el envejecimiento demográfico que sufre la
comunidad.
La evolución del desempleo también presenta resultados difíciles de interpretar. Según
la EPA, el número de personas paradas aumentó en 900 durante el último año, mientras
que el empleo creció en 2.300 personas. Esta aparente contradicción puede explicarse
por el reducido tamaño muestral de la encuesta en Cantabria, así como por la activación
de trabajadores fijos discontinuos durante la campaña turística y la incorporación de
población extranjera al mercado laboral.

Para USO Cantabria, los datos conocidos durante los dos primeros trimestres de 2026
confirman que la comunidad continúa dependiendo en exceso del sector servicios, lo
que provoca un mercado laboral muy condicionado por la estacionalidad y con escasa
estabilidad.

Resulta imprescindible que las administraciones impulsen una política económica
orientada a reforzar los sectores productivos, especialmente la industria, capaces de
generar empleo estable, cualificado y de mayor valor añadido. Mientras el crecimiento
del empleo dependa casi exclusivamente de la temporada turística, Cantabria seguirá
teniendo un mercado laboral vulnerable y con pocas posibilidades de ofrecer
oportunidades estables durante todo el año.

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