Santander, 28 abril de 2026.La primera oleada de datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente a 2026 en Cantabria muestra un aumento del desempleo que, sin embargo, no debe interpretarse como un indicador alarmante. Este incremento se produce en el primer trimestre del año, tradicionalmente el periodo más débil para una comunidad autónoma con una fuerte dependencia del sector servicios.

Un análisis desestacionalizado de los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) permite identificar dos factores clave que están condicionando la evolución del mercado laboral regional: el impacto de la inmigración y el progresivo envejecimiento de la población.

En este último aspecto, destaca el aumento de la población mayor de 16 años, que ha crecido en 7.400 personas en el último periodo analizado, alcanzando un total de 521.300, de las cuales 285.400 son personas activas, ambas cifras ostentan record histórico y atribuible sin duda alguna al empuje de la inmigración. Este dato contrasta con una tasa de natalidad extremadamente baja: 2025 ha sido el año con menor número de nacimientos registrado en Cantabria en toda la serie histórica.

Asimismo, en los últimos ocho años la tasa de actividad se ha mantenido prácticamente invariable, situada en torno al 54%, mientras que la población inactiva continúa creciendo, marcando un nuevo máximo en el primer trimestre de 2026.

El conjunto de los datos evidencia una creciente dependencia del sector servicios, especialmente del turismo que nos sube en esta montaña rusa de vaivenes en los datos estacionales y que cada año es más pronunciada. La crisis industrial que arrastra nuestra región es la principal causa. También queda en evidencia la creciente  necesidad de mano de obra procedente de la inmigración. Paralelamente, la población cántabra muestra signos de regresión demográfica, lo que genera efectos directos sobre el mercado laboral, como la dificultad para cubrir la demanda en sectores estratégicos.

Estos elementos ponen de manifiesto la necesidad de abordar políticas estructurales que respondan tanto al reto demográfico como a la sostenibilidad del modelo productivo regional

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