Santander a 5 de mayo de 2026.- La evolución del desempleo en el mes de abril no ha dejado sorpresas. El impulso derivado de la Semana Santa y el anticipo del puente del Primero de Mayo ha permitido reducir en 952 personas el número de parados registrados, una bajada ligada mayoritariamente al sector servicios.
Sin embargo, los datos vuelven a poner de manifiesto que la temporalidad sigue siendo la principal característica del mercado laboral. Durante el mes de abril se formalizaron 14.133 contratos, de los cuales solo 4.005 fueron indefinidos frente a 10.128 temporales. A pesar de este elevado volumen de contratación, la reducción del paro ha sido limitada, lo que evidencia la baja calidad y estabilidad del empleo generado.
En el sector servicios se registraron 3.152 contratos indefinidos, lo que representa el 78% del total. No obstante, esta aparente estabilidad esconde una elevada precariedad a través de figuras como el contrato fijo discontinuo o aquellos que no superan el periodo de prueba, mecanismos que permiten sortear las restricciones a la contratación temporal.
Si se analizan en profundidad los datos ofrecidos por el SEPE, que sitúa en 27.925 las personas en paro registrado, la cifra de paro real ascendería a 35.245 personas. A ello habría que añadir los cerca de 9.467 trabajadores fijos discontinuos que no se contabilizan como desempleados durante sus periodos de inactividad.
Además, abril registra una de las cifras más elevadas de contratos fijos discontinuos, así como un incremento significativo en los contratos indefinidos a tiempo parcial, que alcanzan la cifra record de 26.612, reflejando la tendencia hacia un empleo cada vez más fragmentado.
Pese a este contexto, es innegable una mejora en el acceso al empleo en Cantabria, con una presencia creciente de personas migrantes. Sectores como los servicios y la construcción dependen cada vez más de la contratación de trabajadores extranjeros, ante la dificultad de cubrir vacantes con población local.
Cantabria continúa generando empleo en paralelo al crecimiento de su población, impulsado por la inmigración. Sin embargo, también aumenta la temporalidad y, con ella, la inestabilidad laboral. Ante esta situación, resulta imprescindible redoblar los esfuerzos para avanzar hacia un mercado de trabajo más estable y de mayor calidad.






