Santander a 3 de marzo  de 2026.- El mes de febrero se despide en Cantabria con un dato preocupante para el mercado laboral. El incremento del paro registrado ha sido el más elevado en los últimos cinco años para este mes, situando a nuestra comunidad en los vagones de cola de la creación de empleo en el conjunto nacional.

Los datos publicados por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) reflejan un aumento de 372 personas en situación de desempleo durante el último mes, lo que eleva la cifra total de parados registrados hasta las 29.384 personas.

Sin embargo, para conocer la dimensión real del desempleo en Cantabria es necesario acudir al concepto de paro efectivo. Según los propios criterios del SEPE, a la cifra oficial habría que añadir en torno a un 20% adicional, lo que situaría el paro real en aproximadamente 36.536 personas. A ello habría que sumar una parte significativa de los 8.470 trabajadores con contrato fijo discontinuo que, fuera de la temporada alta del sector servicios, presentan tasas de inactividad que superan el 50% en este colectivo. De este modo, la cifra real de personas sin empleo efectivo en febrero podría situarse por encima de las 40.000 en nuestra comunidad.

Especialmente preocupante resulta el comportamiento del sector industrial. En el último año, la industria ha sido el único sector que ha incrementado el paro registrado, confirmando una tendencia de retroceso lento pero constante en nuestro tejido productivo. Esta situación debe hacer saltar todas las alarmas y exige la adopción de medidas decididas y urgentes de apoyo a un sector estratégico para la estabilidad y calidad del empleo en Cantabria.

En cuanto a la contratación, el número de contratos formalizados en el último mes ha descendido un 13%. Si bien este dato no debe interpretarse con alarmismo —dado que previsiblemente se verá compensado por la reactivación del sector servicios con la llegada de la Semana Santa—, sí refleja una desaceleración coyuntural en la dinámica de generación de empleo.

El único indicador positivo que deja febrero es el ligero incremento de afiliados a la Seguridad Social, con una subida del 0,3%. Un crecimiento modesto, pero relevante en un contexto complejo. No obstante, persiste una debilidad estructural en la calidad del empleo generado, con contratos marcados en muchos casos por la temporalidad y una duración limitada a días.

En definitiva, los datos de febrero dibujan un escenario de fragilidad en el mercado laboral cántabro, que requiere medidas estructurales para fortalecer el sector industrial, mejorar la calidad del empleo y reducir la excesiva dependencia estacional del sector servicios.

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