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Santander, a 25 de julio  2019 La EPA del segundo trimestre ha sido positiva para Cantabria. El aumento de 4,700 ocupados más en términos desestacionalizados, un 1,94%,  es el dato más relevante para el empleo en nuestra región.

La bajada de la tasa de paro hasta situarnos en el 9,01% es sin duda un buen dato pero no deja de responder a otros factores que ningún caso ayuda al optimismo. La EPA refleja una bajada de la población activa que sigue sin tocar fondo, especialmente en el sector del empleo femenino.

Cantabria tiene una tasa de actividad del 54,46%, 4 puntos menor que la media española. Solo durante el último año la tasa de actividad de la mujer cántabra ha descendido un 2% hasta situarse en el 48,04%. Esto quiere decir que casi 5.000 mujeres han desistido de buscar empleo en los últimos doce meses y por tanto no contabilizan como paradas ayudando a maquillar las cifras del desempleo.

Cantabria se sitúa junto al País Vasco y Navarra como una de las regiones con menos ratio de parados, pero se puede afirmar si riesgos a equívocos que ello no responde al dinamismo económico.

Por tanto para USO, la cifras macro del empleo regional son aceptables en la última oleada de datos ofrecidas por el INE, pero debe resultar alarmante el número de cántabros que bajan los brazos y desisten de buscar empleo por falta de oportunidades.

Asimismo, el mercado laboral cántabro sigue padeciendo excesiva rotación, aumento de las jornadas parciales y una precariedad tanto contractual como salarial muy deficiente. Un escenario económico propio de las comunidades vinculadas al ocio y al turismo. b9��{�j�