El paro baja en Cantabria, pero la debilidad de la industria y el freno de la contratación generan incertidumbre

Santander a 2 de junio de 2026.- La llegada de la temporada estival vuelve a impulsar el empleo en Cantabria, aunque lo hace con una intensidad menor de la que cabría esperar para estas fechas. Los datos correspondientes al mes de mayo reflejan una reducción del desempleo que confirma la desaceleración del mercado laboral regional y la pérdida de impulso en la lucha contra el paro.

En términos interanuales, el desempleo registrado se ha reducido en 617 personas, lo que supone una caída del 2,2 %, el peor comportamiento para un mes de mayo de los últimos años. Aun así, el dato deja la cifra oficial de paro registrado en 27.272 personas, el nivel más bajo desde la entrada en vigor de la reforma laboral.

Sin embargo, esta aparente mejora esconde importantes desequilibrios. El sector Servicios concentra el 91 % de toda la reducción del desempleo registrada durante el último año, evidenciando la creciente dependencia de la economía cántabra de actividades vinculadas al turismo y al consumo.

Frente a ello, el dato más preocupante vuelve a encontrarse en la industria. El paro industrial ha aumentado un 3,19 % respecto al mismo mes del año anterior, una evolución que debe llevar a una profunda reflexión sobre la situación de uno de los sectores estratégicos para la economía regional.

Desde USO Cantabria recordamos además que la cifra oficial de desempleo no refleja la totalidad de las personas que carecen de trabajo. El denominado paro real alcanza las 35.580 personas inscritas en los servicios públicos de empleo sin ocupación efectiva. A ello habría que añadir una parte significativa de los 5.051 trabajadores catalogados como fijos discontinuos, colectivo que ha crecido en 761 personas durante el último año y que continúa ocultando importantes bolsas de temporalidad fuera de las estadísticas oficiales de paro.

Otro indicador que merece atención es la evolución de la contratación. Lejos de mostrar signos de fortaleza, el número de contratos firmados sigue retrocediendo. Durante el mes de mayo se formalizaron 20 contratos menos que en abril y 763 menos que hace un año. Este comportamiento parece indicar que una parte importante de los 1.467 nuevos afiliados a la Seguridad Social registrados en el último mes no responde a nuevas contrataciones, sino a la reincorporación de trabajadores fijos discontinuos previamente inactivos.

Para USO Cantabria, estos datos apuntan a que el actual modelo productivo regional, excesivamente apoyado en el sector servicios y especialmente en la actividad turística, comienza a mostrar síntomas de agotamiento. Mientras la economía genera empleo estacional vinculado a campañas concretas, la industria continúa perdiendo peso y capacidad de generar puestos de trabajo estables, cualificados y de alto valor añadido.

La crisis industrial que atraviesa Cantabria constituye hoy uno de los principales desafíos económicos de la comunidad autónoma. La pérdida de competitividad, la incertidumbre energética, la falta de inversiones estratégicas y la escasa apuesta por actividades industriales avanzadas amenazan con consolidar un modelo laboral cada vez más dependiente de la estacionalidad. Las consecuencias son evidentes: empleo más precario, menor productividad, fuga de talento joven y una creciente dificultad para sostener salarios que permitan afrontar el incremento del coste de la vida. Recuperar el peso de la industria debe convertirse en una prioridad si Cantabria aspira a construir un mercado laboral sólido, equilibrado y capaz de garantizar prosperidad a largo plazo.

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