Santander, a 3 de noviembre  de  2019. A falta de un mes para cerrar 2019 las cifras de paro registrado en Cantabria son preocupantes. Nuestra región se sitúa entre las peores regiones del Estado en creación de empleo. Tanto en el cómputo mensual como anual Cantabria sufre un enfriamiento más acusado que el resto de economías regionales.

Hay varios datos que creemos hay que resaltar y que son indicativos. El sector servicios ha tocado techo y ya registra más desempleados que hace un año. La medida y capacidad de empleo de este sector ya está dada y hay que buscar soluciones al desempleo en sectores con más futuro, para disgusto de aquellos que vieron un maná salvador a la hostelería y no han apostado por otro modelo económico.

Por otro lado, resulta preocupante que durante el último año siga aumentando el paro entre los mayores de 45 años, tanto en hombres como mujeres. El mercado laboral que ofrece la región es discriminatorio para los trabajadores veteranos. Este es un problema con consecuencias sociales muy relevantes y que puede y debe ser corregido con medidas legislativas.

Otro dato significativo que nos deja la estadística del SEPE es el parón en el empleo de la construcción, que aumenta su desempleo en el último mes en un 4,5%. Una cifra elevada que es otro síntoma del enfriamiento económico que  padecemos.

Noviembre despeja las dudas de que algo no se está haciendo bien en Cantabria. La cataplasma de los nuevos presupuestos presentados por el Gobierno Regional, donde deja con absoluta nitidez que no se apuesta por el futuro, nos conduce a mas enfriamiento y quién sabe si a la congelación. 

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