Las cifras de desempleo de enero confirman el avance de la precariedad laboral en Cantabria
Santander a 3 de febrero de 2026.- El año 2026 comienza con el previsible impacto del cierre de la campaña de Navidad en las cifras de desempleo publicadas por el SEPE. Como viene siendo habitual, el sector servicios concentra la práctica totalidad de la destrucción de empleo registrada en el mes de enero, un comportamiento estacional que no sorprende. Sin embargo, los datos conocidos hoy van mucho más allá de este efecto coyuntural y ponen de manifiesto tendencias preocupantes del mercado laboral y de la economía de Cantabria.
Uno de los elementos más alarmantes es el continuo crecimiento del denominado “paro oculto” vinculado a los contratos fijos discontinuos. En la actualidad, 8.870 trabajadores se encuentran bajo esta modalidad contractual de carácter precario, una cifra que no deja de aumentar. Solo en el último mes, el número de fijos discontinuos se ha incrementado un 10,6%, mientras que en términos interanuales el aumento alcanza el 8,9%, confirmando una tendencia claramente al alza.
Este fenómeno se refleja también en la divergencia entre los datos de afiliación a la Seguridad Social y las cifras oficiales de desempleo. Durante el último mes, la afiliación ha retrocedido en 3.650 personas, mientras que el paro registrado únicamente lo ha hecho en 1.114. Esta diferencia evidencia que una parte significativa de la pérdida de empleo no se traduce en un aumento del paro registrado, quedando enmascarada bajo fórmulas contractuales cada vez más inestables.
Junto a ello, resulta especialmente preocupante que la industria haya sido el único sector productivo que ha cerrado el último año con un incremento del desempleo. Este dato apunta a un debilitamiento de uno de los pilares fundamentales del tejido productivo regional y refuerza la necesidad de políticas que apuesten por este sector de manera inequívoca.
En conjunto, los datos de enero confirman que el sistema productivo de Cantabria avanza hacia una mayor precarización del empleo, con una contratación cada vez más anclada a la temporalidad y a los bajos salarios. Lejos de corregirse, esta tendencia se intensifica, ampliando la brecha social y laboral. Resulta imprescindible adoptar medidas urgentes y eficaces para frenar esta deriva y garantizar un mercado laboral más justo, estable y sostenible.






