USO denuncia las graves amenazas de futuro de Solvay Torrelavega

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El sindicato ha presentado ante la prensa regional un estudio sobre las acciones necesarias para salvar la planta química

La secretaria general de USO Cantabria y la sección sindical de USO en Solvay han presentado un estudio ante la prensa regional de las graves amenazas que se ciernen sobre la planta de Solvay en Torrelavega. Según el estudio de USO, la planta de Torrelavega  tiene dos grandes obstáculos para su futuro: la situación del carbonato en Europa y  el nivel de  emisiones a la atmósfera (CO2) con la quema de carbón. De no afrontarse durante el primer semestre del 2018 las inversiones necesarias, la planta se enfrentaría a serias dificultades de supervivencia en un horizonte próximo (2020-2022) frente a las plantas del Grupo  que ya han realizado las inversiones necesaria y la transición energéticas.

 El estudio presentado determina con claridad el exceso de capacidad de producción de carbonato instalada que habrá en Europa en el año 2020, que se sitúa en el entorno de 5 millones de Tm. Este exceso de capacidad, por la fuerte  irrupción del carbonato turco (año 2018, 2.2 millones Tm), supone precios a la baja y el necesario ajuste de capacidad y cierre  de plantas menos competitivas en Europa en el entorno de 2020.

El estudio, igualmente, ha remarcado la diferencia evolutiva de las inversiones en las tres plantas importantes de producción de carbonato de Solvay en Europa:

Devnya (Bulgaria): 243 millones de euros

Rosignano (Italia): 223 millones de euros

Torrelavega: 18 millones de euros.

Con estas inversiones, la planta búlgara y la planta italiana están realizando la transición energética, a diferencia de la planta en Torrelavega, que sigue basando su producción sobre la quema de carbón de importación.

El estudio ha fijado la situación actual y de futuro del carbón y la necesidad imperiosa de la sustitución progresiva de este combustible por otras fuentes de generación de electricidad-vapor con energías renovables. Todo ello enmarcado dentro de las directivas comunitarias sobre los niveles de emisión y el incremento del coste Tm de CO2, que pasará de los actuales 3-5 euros al rango de 33-36 euros/Tm CO2 emitida. Iniciando este incremento en el año 2019, lo que supondrá para  Solvay un incremento de coste próximo a los 30 millones de euros cada año.

Para USO, Solvay ni puede ni debe seguir basando su futuro sobre la quema de carbón y la emisión de 1.140.796 TM/año de CO2 emitidas en 2016. Solvay no puede ir en dirección contraria al resto de Europa, donde la mayoría de países están comprometidos en el abandono del carbón como fuente de energía  estratégica.

USO finaliza el estudio aportando soluciones, desde el convencimiento de que Solvay Torrelavega tiene futuro  con fuertes inversiones que pasan por realizar la transición energética, tomando decisiones urgentes para ejecutar la inversión en una nueva generación de energía. Por ello, El lunes 11 de diciembre, en la mesa de negociación para la reestructuración y ajuste de plantilla, el sindicato USO propondrá: el compromiso de acordar  un plan industrial de futuro que contemple una apuesta clara y decidida por una planta de carbonato de 1 millón de TM/año y la implantación de nuevas líneas de productos de alto valor añadido.

Para garantizar el futuro es necesario  una actuación proactiva de las instituciones públicas de Cantabria (Parlamento y  Gobierno regional con la implicación del Ministerio de Industria). Para ello, USO  propone  la constitución de una mesa tripartita formada por Gobierno regional, empresa y sindicatos, con un objetivo nítido y claro: alcanzar un acuerdo de memorándum para la reindustrialización de Solvay Torrelavega, con compromisos de inversiones potentes por parte de Solvay y las ayudas  de distintas administraciones.

Repetir la política del avestruz, sin afrontar con tiempo las inversiones estratégicas, repetirán el resultado del Cloro. Para USO, las administraciones públicas de Cantabria, han de liderar las gestiones  frente al Grupo Solvay en Bruselas para garantizar inversiones en la transición energética en Torrelavega, nuevas líneas de producción y salvar y/o consolidar el empleo propio y el de las contratas que Torrelavega y Cantabria necesitan.